14 mayo 2008

Sentir o no sentir

Creemos que queremos o realmente queremos?

A veces, o siempre, pasamos dependiendo de nuestras extrañas simbiosis de emociones. De pronto no sabemos qué se supone que debemos sentir y menos lo que realmente sentimos.

Nos lanzamos desde lo alto de percepciones varias, sin paracaídas, sin escudo, sin siquiera un traje para planear en el aire. Y claro, nos estrellamos con un piso de realidades, o medias verdades, o engaños completos que nos aturden de nuestras expectativas.

Y estas ultimas... ¿Para qué tenerlas? ¿O por qué no tenerlas? Como todo en la vida son el reflejo perfecto de la dualidad del ser humano. Sin ellas, no somos más que entes errantes, sin destino, y sin sueños; pero con ellas nos somos más que un manojo de extraños y amorfos sueños que no tienen sentido ni fundamento y la mayor parte del tiempo nos hacen infelices y dejan tras ellos la soledad...

Igual ambos estados son insalubres, destructivos e inevitablemente adjuntos a nuestra condición humana.

Así que queramos o no, sintamos o no. Sean nuestros supuesto sentimientos reales o no; igual los vamos a sentir en medio de condiciones alternas y vidas conjugadas.

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